sábado, 6 de septiembre de 2014

Recuerdo de una casa inhóspita

A veces la vida te da unos reveses que hasta miedo dan. Pero pasado el tiempo, por fortuna, la mayoría de estos sucesos se convierten en algo anecdótico curioso de recordar.

Y cuento esto porque se me vino a la mente cuando muchos años atrás alquilé una casa durante un mes en un pueblo perdido de Burgos para impartir un curso en otra localidad cercana.

Hay quien dice que ha conocido su propia muerte en vida, pues bien, yo he conocido dónde se encuentra el fin del mundo. Este lugar está apartado de toda civilización humana, pero fue lo único que encontré tras varios días de intensa búsqueda. Durante el rastreo parecía que Dios me había abandonado a mi suerte, quizás Él ni conocía la zona, y estuve durmiendo en hoteles, luego en hostales, después en pensiones y finalmente en mi coche bajo un puente. Todo directamente proporcional a mi grueso del fajo monetario.
Aquí está concentrada la esencia festiva del lugar

Como Dios aprieta pero no ahorca, encontré finalmente un caserío inhóspito que nada tenía que envidiar a los que se proyectan en las pelis de terror, superando en este caso con creces la realidad a la ficción.

Bueno, Él no me ahorcó, pero casi.

La casa era fantasmagórica y ancestral, pero debo reconocer que las que había alrededor aún eran más tormentosas. Al fin y al cabo, una casa sin nadie puede generar algo de miedo, pero habitada por moribundos puede ser letal para tu corazón. Y es que las casas colindantes estaban habitadas por contemporáneos de Matusalem. El más joven: unos 125 años. En la zona no había ni tiendas de ropa, ni supermercados, ni prensa, ni perros, ni niños, ni nada que pudiera darle una vidilla al hostil ambiente. La población que había, por tanto, iba desapareciendo de forma natural. Si salías una noche de "discoteca" con los habitantes del lugar, a la mañana siguiente tenías que asistir también al velatorio.

El piso era húmedo, muy húmedo, lo suficiente como para vestirse con un pijama de neopreno con escafandra. El gélido frío de toda la provincia venía en parte de los vientos de Rusia, según aseguraba el meteorólogo de las noticias, y en parte de mi piso cuando abría las ventanas. Eso no lo sabía el meteorólogo (tantos estudios para eso).

La temperatura normal era de 14 grados bajo cero. Cuando encendía la calefacción con suerte alcanzaba los 5 grados bajo cero. Hiciera lo que hiciera, todo permanecía fielmente bajo cero. Cuando abría el armario dudaba si encontraría mi ropa o el pescado congelado. Obviamente, el frigorífico funcionaba sin necesidad de estar conectado.

Tenía una habitación sobrante que la adapté para los invitados. Un día vino un amigo para quedarse una semana. Se marchó al día siguiente de su llegada y no volvió a llamarme en toda su vida.

El agua del grifo salía en forma de tropezones de hielo. Siendo positivos, para hacer cócteles y granadinas fue ideal.

Y el cuarto de baño... las dimensiones del mismo no pudieron diseñarla más diminutas. El arquitecto debió estar muy enfadado ese día porque no le salió nada bueno. O bien venía de pitufilandia. Decidí llamar al libro Guinnes de los Records porque pensé que no existía un habitáculo más pequeño que ese en el mundo. Vino el auditor acompañado por la policía, y me puso una multa por vivir en un lugar tan ajustado.

El peor momento era a la hora de ir al wáter: los pies los ponías sobre la bañera, los brazos encogértelos para no darte contra el toallero, y la cabeza ladeada para no darte contra la esquina del lavabo. Lo siento por ser mal hablado, pero la única parte del cuerpo que encajaba en su sitio era tu culo en el agujero del wáter, porque el resto quedaba desperdigado.

Y la cama: sin pretensiones de considerarse un mobiliario de diseño, el colchón de la cama hacía curva en el centro, como las hamacas pero sin llegar a esa categoría "superior". De modo que tumbado hacia arriba cogías la forma de una U, propiciando que mi cabeza y mis pies se vieran todas las mañanas. Continuando con mi optimismo, esa postura me facilitaba cortarme las uñas de los dedos de los pies. Ya no le encontré más utilidades.

Y por supuesto, tumbarse boca abajo era imposible, la articulación humana no te permite esa postura: a Dios no se le ocurrió crear espaldas tan flexibles hacia atrás. Claro, eso es porque Él nunca durmió en esa cama.

¡Qué cosas vivimos a veces!

jueves, 4 de septiembre de 2014

Flipped classroom

En los últimos años el comportamiento de los alumnos ha cambiado considerablemente a raíz de la utilización de las redes sociales en las tablets y smartphones. Es raro que un alumno no se conecte en algún momento de la clase a internet para enviar algún mensaje, chatear, intercambiar ficheros... y, lo que es peor, con un uso sumamente de relación social, no académica. Vamos, que se conectan con otros amigos, familiares y parejas sentimentales para hablar de sus propios temas en cuestión.

La flipped classroom (aula al revés o volteada) es un método que alguien propuso recientemente para combatir ese molesto comportamiento humano. ¿Y cómo se consigue? Enviándole al alumno las tareas menos activas para que las realice en casa, mientras que en la clase se desarrollan las más activas, fomentando el trabajo en equipo.

El profesor para ello deberá grabarse en unos vídeos de diez minutos partes del programa, siempre bien estructurado, completándolo con documentación descargable en sus ordenadores. El alumno asimila el contenido de esta materia en su casa y cuando llega a clase se trabaja sobre lo que le presentó en dichos vídeos, en forma de discusión/debate, exposiciones, aclaraciones de ciertos puntos, etc. De modo que consigues la atención del respetable y la clase se hace más amena.

Problema número uno: ¿el alumno va a estudiar en su casa la parte teórica? Uff, difícil lo veo.
Problema número dos: ¿Cómo se dirige una clase donde algunos de los alumnos no hayan podido adelantar la materia en su casa? ¿Habrá que explicárselo de nuevo en clase? ¿Y eso no sería volver a lo mismo: la explicación teórica en clase?

No digo que no vaya a funcionar, sólo digo que los milagros no existen. jajaja!

viernes, 29 de agosto de 2014

Determinismo y libre albedrío (5 de 5): conclusión

Si nos atenemos a la mecánica clásica y la teoría de la relatividad, desde el atomismo de Demócrito, el mundo sería determinista. Si nos regimos por la mecánica cuántica, la vida parece una cuestión de azar donde cualquier cosa pudiera pasar (libre albedrío) o, profundizando un poco, más bien ocurre todo a la vez en universos paralelos. La neurociencia nos revela que nuestras decisiones conscientes realmente fueron dirigidas por la inconsciencia en un instante anterior (determinismo). Con la logoterapia de Viktor Frankl pudimos conocer la voluntad del individuo de decidir, si no mediante actuaciones, al menos con la actitud (libre albedrío).

Es decir, dos explicaciones para la defensa del determinismo, y otras dos a favor del libre albedrío. ¿Sería posible un mundo donde pudiesen coexistir ambas doctrinas?

Tal vez el cosmos es determinista y la vida cotidiana del ser humano se forma en base a sus acciones libres. Pero llegar a una conclusión donde demuestre cómo se comporta la naturaleza sería arriesgado por todo lo que otros autores han profundizado en defensa de una u otra doctrina a lo largo de la historia del hombre. E incluso me atrevería a decir que demostrar una de las dos vertientes sería además inútil para las pretensiones que busco.

Sea cual sea la realidad del asunto, creo que lo más importante es reconocer que existen dos tipos de personas: las que creen que todo está escrito y los que creen que pueden trazar su propia ruta. Y eso nos sirve para conocer algo más de nuestra pareja, amigos y familiares.

Las personas creyentes son generalmente deterministas (determinismo teológico), mientras que aquellas personas que necesitan saber que llevan el control de todo, defienden el libre albedrío. Los que no tienen una idea de Dios en su mente suelen ser indeterministas, a excepción del protestantismo en general, que postula la idea de que el ser humano es libre en sus elecciones porque Dios hizo al individuo a su semejanza, y eso incluye la posibilidad de elegir.

Un determinista es aquel que se sube a un cohete para llegar a la luna, sin que crea que exista posibilidad de modificar su rumbo durante el trayecto; un indeterminista es aquel que conduce un coche, sabiendo que depende de él modificar su rumbo para adaptarse a la situación.

Los deterministas creen que la experiencia de libertad son ilusiones, por lo que dejan a mano de Dios todo lo que acontezca. El hombre propone y Dios dispone (el hombre dispone su camino, pero al Señor corresponde disponer sus pasos). Todo saldrá según la voluntad de Dios.

Pero, ¿esto no limitaría a las personas deterministas? ¿Dejarán de luchar por lo que realmente aman si ven que lo pueden perder por la voluntad de Dios, de una pitonisa o de lo que revelan los horóscopos? ¿es que defender el libre albedrío es ir en contra de la naturaleza?

El problema de una persona determinista es que deje de pensar por sí mismo y que se deje influenciar por lo que dicen otros o, lo que es peor, que crea que los elementos se han confabulado para que ellos actúen de cierta manera, y no hubiera otro camino posible en su elección.

Sea como sea la vida, deberíamos creer que podemos tomar nuestras propias elecciones y dejar a un lado lo que puedan pensar de nosotros, del qué dirán.

Y así, al menos, conseguiremos sentirnos libres.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Sistema de Producción Toyota TPS

El éxito de Toyota, el mayor fabricante de automóviles del mundo, es un modelo donde la dirección asume la responsabilidad de desarrollar y fomentar la confianza y el entendimiento mutuo entre todos los miembros del equipo.

No sólo consiste en aplicar las herramientas que conocemos para la mejora de la calidad, como just-in-time, flujo pieza a pieza (OPF One Piece Flow), heijunkajidoka, ... Es además una forma de pensar, una filosofía, utilizando la reflexión (hansei) y la mejora continua desde grupos de trabajo (kaizen) para la resolución de problemas.

En definitiva, se basa en las personas. Y son éstas, organizadas en grupos, quienes proponen las mejoras.

La función de los directivos es la de motivar e involucrar a los trabajadores para que trabajen en un objetivo común, haciendo que éstos apoyen y contribuyan con sus ideas en la organización. Se hacen para ello reuniones periódicas de propuestas para la mejora continua. ¿Quién mejor para proponer ideas de mejora que aquellos que están en contacto directo con la actividad?

Esta manera de proceder puede evitar las consecuencias del principio de Peter sobre la incompetencia del directivo (siempre que haya un verdadero liderazgo), y las que, en el blog anterior, comentaba sobre la teoría de Gabriel Ginebra respecto a la incompatibilidad de cualquier persona sea cual sea su nivel jerárquico en la organización. Los grupos de trabajo debería evitar las consecuencias de este último.

En el sistema de producción Toyota todas las partes contribuyen en el todo. El conjunto al completo se focaliza en el apoyo y motivación de la gente para mejorar continuamente los procesos en los que trabajan.

El modelo Toyota lo constituyen catorce principios divididos en cuatro categorías, todas con la inicial P: filosofía (Philosophy), Proceso, Gente (People/Partners) y resolución de Problemas. Las empresas que aplican este modelo realmente se quedan en el nivel de Proceso, sin adoptar las otras 3Ps.

En palabras del profesor en ingeniería industrial, Jeffrey Laker, y autor del libro Las claves del éxito de Toyota, estas empresas "no pasarán de ser simples aficionados porque las mejoras que harán no tendrán el impulso/alma/espíritu y la inteligencia necesarias para hacerlas sostenibles en la empresa".

domingo, 27 de julio de 2014

Visita a la factoría PSA Peugeot Citroën

Los días 16 y 23 de julio continuamos con nuestras visitas a las factorías de automación en Madrid. En esta ocasión le tocó el turno a la fábrica de ensamblaje Peugeot-Citroën, en la zona de Villaverde.

Fuimos con los alumnos del Master en MBA, del Master en Comercio Internacional y del Master en Dirección Comercial y Marketing de la Escuela Europea de Dirección y Empresa EUDE.


Comenzaron la presentación con una proyección de la empresa: su historia, su evolución, algunos datos económicos sobre su situación actual y otros datos de interés.

Se echó en falta una explicación sobre las campañas publicitarias, pero el lanzamiento del Citroën Cactus es demasiado reciente como para obtener ciertos datos con detalle. Y es que en esta cadena de montaje es el único lugar del mundo donde se ensambla el nuevo modelo, por lo que te encuentras vehículos con el volante tanto a la izquierda como a la derecha, de caja de transmisión automática y manual (en latinoamérica se le conoce como sincrónico) y numerosas combinaciones en los modelos.

Tras calzarnos con punteras y protegernos con chalecos y gafas, pasamos a la cadena de montaje. La visita fue muy instructiva, sobre todo porque el propio recorrido por la ensambladora hace ilustrativo todo el proceso.

El sistema de producción utilizado en esta cadena de montaje está basado en la cultura Lean Manufacturing, buscando la mejora continua, optimizando todos los procesos y eliminando las aportaciones que no aportan valor a la producción final.

La fábrica está ubicada en un lugar estratégico de Madrid, con buena comunicación tanto por carretera como por ferrocarril, y con acceso a los principales puertos. Así se facilita la red logística necesaria para todo el país. Las piezas y accesorios se encuentran también ubicados en su mayor parte en la Comunidad, donde se distribuyen a todas las redes concesionarias y de distribución de las principales marcas de automóviles que se venden en España.

jueves, 17 de julio de 2014

Visita a la factoría IVECO

El pasado 14 de julio me llevé a los alumnos del Master en MBA, Comercio Internacional y Marketing a la fábrica de IVECO, situada en la Ciudad de Pegaso, muy próxima al aeropuerto de Madrid, donde pudimos disfrutar del ensamblaje de cabezas tractoras y hasta de un vehículo militar.

La visita comenzó con la intervención de uno de los directores proyectando un vídeo institucional denominado "Truck of the year 2013" y haciendo una presentación corporativa del grupo IVECO.

Antes de entrar a la fábrica de ensamblaje nos ofrecieron unos aperitivos. De agradecer, puesto que el recorrido iba a ser bien largo, que no por ello tedioso, muy al contrario, interesante por la información proporcionada y la curiosidad de ver cómo poco a poco se va dando forma a un vehículo hasta verlo en funcionamiento por sus propios medios.

Como éramos un grupo numeroso, nos dividieron en dos y acto seguido nos calzaron con unas punteras y completaron la seguridad con chalecos y gafas protectoras. Pudimos ver tanto el ensamblaje, como la operativa general interna, los paneles de calidad, control y seguridad, sistemas poka yoke, vehículos de guiado automático AGV (en concreto, vehículos filoguiados) que servían de mizusumashi (tren logístico para el suministro de la cadena de montaje) y la pirámide de Heinrich, donde se anotan los accidentes laborales e incidencias como lesiones leves.

Disfrutamos realmente de esta visita.

martes, 28 de enero de 2014

Sobre comer sin miedo, la enzima prodigiosa y el cisne negro

Cuando suceden cosas como las que voy a contar en esta entrada siempre me acuerdo de cuando las madres nos decían, con una creencia ciega, que nos comiéramos las lentejas por su alto contenido en hierro. De esta manera nos obligaban a devorar legumbres en detrimento de los productos cárnicos. Pero después de años escuchando la misma música en todos los hogares, alguien se le ocurrió descubrir que no tiene tanto hierro como se aseguraba.

¿Y de las espinacas? ¿Qué podemos decir de ese alimento que hacía de Popeye el tipo más fuerte de cuantos se ponían en su paso? Su cantidad de micronutrientes en hierro fue un mito originado por un error en la transcripción del científico alemán Erich von Wolf: resulta que al medir la cantidad de hierro y escribirla en un papel, simplemente se equivocó al colocar el separador decimal. En lugar de escribir 3,5 miligramos de hierro, puso 35 miligramos ¡Diez veces más!

Ni el pan engorda ni las infusiones adelgazan. Mitos que se mantienen en el tiempo y que seguramente sigan así durante los años venideros. Saldrán más investigaciones que defiendan posturas contradictorias. Y así seguirá siendo sempiternamente.

En este mes se ha publicado el libro Comer sin miedo, de J.M. Mulet, que destapa numerosos mitos, falacias y mentiras sobre la alimentación.

Si me llamó la atención esta publicación fue porque se vendía con la siguiente frase de reclamo: "El libro que desmonta la teoría de la enzima prodigiosa y otros mitos de la alimentación del siglo XX".

De modo que desmonta un exitoso libro publicado hace tan sólo unos meses. Eso es lo que me llamó la atención.

La enzima prodigiosa, del pseudomédico Hiromi Shinya, ha sido en verdad un éxito en ventas, y sobre todo llegada la Navidad. El libro de Mulet quizás no llegue a tener la repercusión social que ha tenido el de Shinya, lo cual es una pena porque termina desmoronando toda esa teoría absurda de la dieta de las enzimas, así como la de otros muchos expertos timadores o personajes sin escrúpulos que sueltan sandeces poderosamente vendibles. Pongamos por ejemplo las dietas de Atkins, Dukan, South Beach y Sugar Busters, entre otras.

No sé cómo se las ingenia el ser humano para que siempre presente una idea, resultado de sus propias investigaciones, que parece concluyente y sobre todo convincente, pero que al final resulta un verdadero fiasco. Se diga lo que se diga y sea quien lo diga, no hay nada ni nadie que asegure ser cierto en su totalidad la conclusión de estas investigaciones.

¿Es el hombre el causante del calentamiento global del planeta? Unos demuestran que sí, otros que no. Y cada uno se atiene a lo que le convenga.

El ser humano no tiene la capacidad de predecir las anomalías estadísticas. Estamos programados para simplificar en historias simples los fenómenos complejos, de modo que siempre falseamos la realidad.

Si alguien piensa que no es así, invito a que le eche un vistazo al libro El cisne negro. Y no me refiero a la película del mismo nombre, que igualmente es excelente, sino al libro del científico Nassim Nicholas Taleb.

Toda una obra maestra.

viernes, 24 de enero de 2014

Visita a Bimbo y a Mahou

Dos visitas en una misma semana. Distraído comienzo de año.

Los alumnos de comercio internacional de la Escuela Europea de Dirección y Empresa de las promociones de abril y octubre de 2013, acompañados por un servidor, fueron a la fábrica del Grupo Bimbo el pasado martes 21 de enero.
Alumnos de Comercio Internacional (Escuela EUDE)
La visita comenzó con una presentación de la dinámica de Bimbo y de sus productos. Su último recién lanzamiento: el Oroweat de cereales y semillas.

Tras la interesante exposición realizamos un recorrido por la fábrica, donde pudimos disfrutar de todo el proceso de elaboración de los productos, desde la llegada de la materia prima hasta la salida empaquetada y codificada.
Alumnos de Comercio Internacional (Escuela EUDE)

El jueves 23 tocó el turno a la visita del Grupo Mahou-San Miguel. Igualmente interesante. Muy coordinado, más que nada porque poseen un departamento expresamente para las visitas con un recorrido por las instalaciones diseñado para ello.

Una presentación, un vídeo, un paseo por la fábrica y, finalmente, unos aperitivos en su propio bar-restaurante, donde tuvimos la oportunidad de recibir una clase interesante de la camarera sobre el arte de tirar una cerveza.


lunes, 20 de enero de 2014

Del consumidor "crossumer" al canal "cross channel marketing"

Si echamos la mirada veinte años atrás, con un uso de internet todavía en pañales, veremos que la recogida de información de los productos y servicios se simplificaba en un recorrido físico a través de las tiendas comerciales. Dependiendo de nuestro nivel de paciencia, de deseos y de satisfacción de las necesidades, así como de la capacidad adquisitiva, procedíamos a comprar impulsivamente o aplazábamos la compra hasta no haber realizado todas las comparaciones posibles con los precios de la competencia.

El recorrido físico en busca de información era largo y tedioso en muchas de las ocasiones.

Pero siendo el ser humano un animal altamente hedonista, esta actuación fastidiosa de indagar por la calle analizando todas las tiendas suponía un esfuerzo físico lo suficientemente poco placentero como para terminar buscando una alternativa no sólo a la recogida de información del producto, sino a la forma de adquirirlo.

Con la aparición de las nuevas tecnologías la alternativa estaba asegurada. El consumidor no necesitaría recorrer las calles, sino que buscaría en la red toda la información del producto antes de tomar la decisión de comprarlo, y además con la posibilidad de opinar sobre el mismo y que otros posibles compradores tomasen en consideración su, llamémosle así, exposición subjetiva y sin filtros. Estoy hablando del llamado crossumer.

El crossumer es un consumidor altamente informado sobre las características del producto y de la competencia y que interactúa activamente en blogs, redes sociales, emailing y todo lo que supone la Web 2.0

A lo largo de los años las empresas se dieron cuenta del potencial que tenía internet en el intercambio comercial, lo cual la red se convirtió en un hervidero de información para satisfacer todas las necesidades y deseos de los consumidores. La idea en un principio era buscar y comparar en internet para luego comprar en la tienda. Era, y aún es, una actuación del individuo denominada ROPO (research online purchase offline), un consumidor ROPO que aún desconfía en realizar transacciones online.

Esta nueva forma de actuar nos ahorra el esfuerzo de hacer búsquedas incansables recorriendo las tiendas de las calles y comparando para encontrar el mejor precio o el mejor producto aunque fuese a un precio mayor.

Aún así, el ser humano no es sólo un caprichoso animal hedonista, sino también social y cultural, y hace de las tiendas una forma de pasar un rato divertido con sus amigos, pareja o familiares en una actividad de ocio llamada comúnmente "ir de compras". Hacer rondas comerciales no dejó de desaparecer, seguiría siendo un placer, lo que cambió es la forma de adquirirlo: conocer los productos en la tienda directamente y luego comprarlo en la red, así se permite comparar precios on line tras haber conocido y palpado físicamente el producto. Entró en juego el llamado showrooming.

El consumidor showrooming es aquel que busca y compara en las tiendas y compra por internet. Sale a la calle, disfruta de los establecimientos, compara precios de productos y de su competencia e incluso de los productos o servicios sustitutivos. La información se completa en internet, donde seguramente lo encontrará a un mejor precio, y ahí es donde tiene lugar la adquisición y compra del producto.

En este estadio superior, la transacción económica online se gana la confianza de los consumidores, tal vez por una necesidad imperiosa de no sentirnos engañados en las tiendas. Hemos tocado el producto, sabemos que cumple con nuestro deseo, ahora toca buscar precios por internet y comprarlo.

Esta forma de actuar podría ser perjudicial para las tiendas convencionales, que además de soportar el coste de un establecimiento físico, los complicados trámites y creación de departamentos pertinentes, tienen que soportar hurtos, incidencias, peligrosidad antes robos violentos, un horario obligado y un sinfín de inconvenientes.

La solución a este problema la tiene una forma de canal de distribución: el cross channel marketing.

El cross channel marketing es una variedad de multicanal que consiste en que se dirige a un mismo consumidor dándole la posibilidad de comprar en su tienda física o en su tienda online, lo cual implica que en el cross channel existe una fuerte integración entre ambas tiendas.

Esta integración nos va a permitir, por ejemplo, comprar en la tienda un producto y recibirlo a domicilio avisándonos por correo electrónico, o bien comprarlo desde nuestra casa on line y recogerlo en la tienda; o si lo compramos por la red y no lo recibimos, que podamos consultar directamente en la tienda el estado del pedido; o bien solicitar a la tienda que nos envíen más información del producto por email o nos mantengan informados del lanzamiento de nuevos productos.

La integración es total entre la tienda física y la tienda on line en sus diferentes plataformas: sitios web (website), app de móviles (mobile app), app de tablet (tablet app), catálogo impreso (print catalog), tienda física (physical store), redes sociales (social media) y correo electrónico (email).

En conclusión, si las tiendas quieren sobrevivir ante los cambios provocados por las nuevas tecnologías, deberían considerar seriamente hacer cross channel marketing.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Determinismo y libre albedrío (4 de 5): neuroeconomía

Hasta ahora se han analizado 3 disciplinas: la física clásica, que sigue el curso del determinismo; la incertidumbre de la física cuántica, que funciona a favor del libre albedrío; y la logoterapia y su libertad de pensar, que proclamó Viktor Frankl en la búsqueda del sentido de la vida, enfrentándose igualmente contra el destino por muy impuesto que fuese éste.

Dos a uno a favor del libre albedrío.

Pero, ¿qué ocurre con aquellas decisiones, sobre todo en las monetarias, que creemos racionales cuando realmente no tienen el más mínimo atisbo de lógica y carecen de explicación mediante la teorías económicas clásicas?

Estoy hablando de la neuroeconomía, el término que se atreve a equilibrar la balanza del determinismo frente al libre albedrío. Su máximo exponente: Daniel Kahneman, Premio Nobel de Economía en 2002, con su teoría de las perspectivas o prospect theory: "Se prefiere una posible pérdida antes que conseguir una posible ganancia".

Por ejemplo, es preferible no ser primero que ser el último. El anuncio gráfico Activo Pro se basa en esta teoría.

¿Y por qué preferimos un yogur 95% desnatado mejor que otro con un 5% de grasa? ¿No es lo mismo?

La neurociencia, la economía, las ciencias médicas y la psicología confluyen en una sola rama: la neuroeconomía. Mezclar sistema nervioso con psicología no es extraño, pero añadir un ingrediente más llamado economía puede resultar extraño hasta hace sólo una década. Cada vez son más los libros que tratan sobre este tema, resultado de numerosas investigaciones que comenzaron en Estados Unidos y, por su interés en otros campos como el marketing, se ha extendido por todos los países del mundo.

De la neuroeconomía surgen las neurofinanzas (estudio de las decisiones financieras: aprendizaje, motivación, riesgo, miedo, pánico), el neuromarketing (comportamiento del consumidor ante las decisiones de compra) y el neuromanagement (liderazgo, selección y dirección de equipos).

Los estudios se hacen utilizando técnicas como la resonancia magnética, la tomografía, pruebas electrofisiológicas, el electroencefalograma, el electromiograma, la técnica del eye-tracking, test psicológicos y hasta análisis de ADN.

Resulta que las personas utilizamos mal la información económica, somos incapaces de comprender los riesgos a los cuales nos sometemos y no tenemos claro nuestros objetivos.

El proceso es el siguiente: el individuo capta la información del entorno con los cinco sentidos, evalúa las posibilidades y, por último, elige la opción que se adapta mejor a sus posibilidades. Pero nunca racionaliza la elección, el cerebro ya lo hizo por él de forma más o menos intuitiva, emocional. Simplemente, si has sufrido una lesión cerebral en la ínsula, tendrás una mayor tendencia a arriesgar.

La ínsula decide mis elecciones. Yo no.

Si esto es así, ¿hasta qué punto somos libres de escoger nuestras propias decisiones? Creemos y hasta aseguramos que tenemos motivos en cada uno de nuestros comportamientos, pero la verdad es que nuestra elección se basa en un impulso, en un sentimiento repentino, no deliberado, y que está relacionado con la conformación de nuestra masa encefálica, de nuestro ADN, de nuestro flujo sanguíneo, de nuestras hormonas, de nuestra química, de nuestra psicología. Compramos la lotería porque nos da buenas vibraciones. No es una actitud lógica.

Por ejemplo, el estrés físico o mental da lugar a un exceso de aversión al riesgo. Y es que las emociones inducidas por un evento influirán en cómo percibimos otro: si hemos leído noticias positivas, arriesgaremos más en una inversión en bolsa que si las noticias recibidas fueron negativas o tristes. Las emociones por encima de las razones.

Si actuamos anteponiendo lo emocional frente a lo racional es, simplemente, porque actúa más rápido y consume menos energía. Gracias a esta forma de proceder nos defendemos ante cualquier adversidad con celeridad. Es pura supervivencia: es más fácil alejarte del león que determinar las posibilidades de que nos ataque, la distancia, la fuerza, etc. La rapidez de decisión puede significar la vida o la muerte.

Sin embargo, mientras no nos liberemos de nuestras emociones/intuiciones actuando sobre las áreas que afectan a nuestra mente, no seremos capaces de actuar de forma lógica con un método cognitivo/analítico, en el cual escogeríamos nuestras propias opciones de forma, tal vez, más acertada. Eso sí, seríamos seres fríos, deshumanizados.

Entonces, si nos domina la parte emocional y ésta viene determinada por nuestra estructura física y química del cuerpo, ¿estamos tanto externa como internamente condicionados por nuestros cinco sentidos, por los acontecimientos, por la experiencia vivida, en definitiva, por puras interacciones con la realidad?

Si es así, formaríamos parte de una complejísima maquinaria de la naturaleza a la que se refiere la física clásica. Tan extremadamente compleja, que sería imposible que el ser humano, ni siquiera con el ordenador más potente que pudiera imaginar, llegase algún día a poder predecir todas las infinitas interacciones que habría en el vasto universo, desde lo cuántico hasta lo macro.

La vida de una sola persona de cien años grabada en vídeo de alta definición ocuparía casi un petabyte de capacidad (mil terabytes). En relación con la naturaleza sería sólo como medir una millonésima parte de un granito de arena ante todo un desierto infinito con todas sus interacciones posibles. La física teórica, es decir, aquella que explica los fenómenos físicos utilizando el lenguaje matemático, tendría una labor prácticamente imposible.

¿Determinismo o libre albedrío? That is the question.


Javier Ignacio Lozano Sayago