sábado, 23 de noviembre de 2013

Determinismo y libre albedrío (3 de 5): logoterapia

El término atribuido a David Charmers, el problema duro de la conciencia, que dejé en la parte II, es un enigma que nos lleva a numerosas hipótesis: la del propio Charmers y otras como la de Patricia Smith Churchland, Daniel Dennett y John Searle.

En todo caso, muchos expertos consideran que la conciencia es el problema más difícil de resolver desde el punto de vista científico. No deja de ser curioso que lo más complejo de entender de la naturaleza sea nuestro propio cerebro: tenemos la capacidad de pensar, pero no sabemos porqué ni cómo somos capaces de hacerlo.

Nadie ha dado una respuesta concluyente.

Continuando con la temática del libre albedrío, podríamos preguntarnos qué ocurriría en una situación donde el propio hombre forzara los acontecimientos e impusiera a otras personas formas de actuar totalmente mecanizadas, eliminando todo atisbo de humanidad posible y, por tanto, ninguna libertad de elegir.

Para vivir esta situación nos trasladamos a la Alemania nazi.

Viktor Frankl fue un psicoterapeuta austriaco que experimentó de primera mano los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, entre ellos el temido Auschwitz. Sus vivencias como prisionero en estos lagers (así se llamaba peyorativamente a los campamentos nazis), las plasmó tras su posterior libertad en su afamado libro El hombre en busca de sentido, donde decía:

Se induce a pensar que el hombre es un ser completa e inevitablemente determinado por factores condicionantes, ya sean biológicos, psicológicos o sociológicos. Pero ¿qué decir de la libertad humana? ¿Acaso el hombre es un mero producto fortuito del sumatorio de esos factores? ¿Es incapaz de escapar de las circunstancias externas, cuando éstas son tan asfixiantes como las reglas de un campo de concentración? ¿Carece el hombre de la capacidad de decisión interior cuando las circunstancias externas anulan o limitan la libertad de elegir su comportamiento externo?

A estas preguntas respondía asegurando que, tras la terrible experiencia vivida en los campos, el ser humano mantiene su capacidad de elección. Puede conservar un reducto de libertad espiritual, de independencia mental, incluso en crueles estados de tensión psíquica y de indigencia física. Decía como conclusión:

El hombre, aun bajo unas condiciones tan trágicas, guarda la libertad interior de decidir quién quiere ser –espiritual y mentalmente–, porque incluso en esas circunstancias es capaz de conservar la dignidad de seguir sintiendo como un ser humano.

Podemos predecir el futuro de un hombre dentro del amplio marco de un estudio estadístico, pero su personalidad individual siempre resultará impredecible. (El hombre en busca de sentido, Viktor Frankl).

Las personas no somos objetos. Las cosas se determinan unas a otras, pero el ser humano es su propio determinante. Goza de sus decisiones, y no tanto de las condiciones.

La logoterapia de Viktor Frankl se centra en la existencia humana, pretende que el hombre busque el sentido de la vida. El espíritu debe oponerse al destino, a todo aquello con lo que nos encontramos en la vida sin haberlo elegido, pero ante lo cual sigues siendo libre de actuar de un modo o de otro.

¿Es un punto más para el libre albedrío frente al determinismo? Podría ser que sí.

Pero no.

Echaremos un vistazo a la neuroeconomía.


Nota: en Viena (Austria) surgieron 3 escuelas de psicoterapia: el psicoanálisis de Sigmund Freud (que se centra en la voluntad de placer), la psicología individual de Alfred Adler (se centra en la voluntad de poder) y la logoterapia de Viktor Frankl (centrado en la voluntad de sentido).

viernes, 15 de noviembre de 2013

Acto de inauguración master 2013

Este viernes tuvo lugar en el Museo Lázaro Galdiano el acto de inauguración del curso académico de la Escuela Europea de Dirección y Empresa para los alumnos que comenzaron su nueva andadura a mediados de octubre.

Acto de inauguración en el Museo L.Galdiano
En la primera hora pudimos recorrer el museo que inexplicablemente ninguno conocíamos, y eso que entre las obras se encontraban presentes pinturas y esculturas de artistas como Goya, El Greco, Murillo y Zurbarán, y que está abierta al público desde hace poco más de doce lustros. Ya ha llovido muchas veces desde entonces.

A continuación entramos en la sala para dar comienzo al acto inaugural, con un invitado de honor, buen comunicador y empresario traído de una consultora de éxito, y que rebosante de optimismo aseguraba, inmerso en un positivismo como para ahogarse, que la crisis en España era una gran oportunidad para crecer, para diferenciarse, para cambiar y progresar, que los españoles lo iban a conseguir porque siempre hemos salido de las adversidades, y que como ejemplo hemos organizado las mejores olimpiadas y la mejor exposición universal, en Barcelona y Sevilla, respectivamente, que nunca jamás se hayan creado. Los españoles somos así, y saldremos hacia adelante.

Es verdad, personalmente nunca más volví a ver una exposición universal como la de Sevilla. La siguiente que se celebró en Lisboa dejó muchísimo que desear. La de la capital hispalense, sin embargo, fue capaz de transformar toda la ciudad al completo, porque no sólo se vivió la ampliación tecnológica y modernista en la zona noroeste de la ciudad, la Isla de la Cartuja, sino que los edificios más emblemáticos del casco histórico fueron restaurados, así como calles, fuentes, jardines fueron embellecidos con buen gusto.

Muy acertadas las palabras del orador, un mensaje optimista, un señor que además ha publicado libros muy motivadores y tenía en su afán conquistar con la misma fórmula a los presentes al acto.

Pero en ese mensaje optimista se obvió algo que no debió reparar el orador: el público era en su gran mayoría latino, un valor cercano al ciento por ciento. Toda alusión al orgullo nacional iba a terminar para los oyentes en una clara interpretación chauvinista.

En general el acto estuvo realmente bien, un lugar con encanto. Un evento más para añadir en la historia de la escuela, que sigue imparable y con buen paso.

domingo, 13 de octubre de 2013

La sinergia del trabajo en equipo

El sábado 12 de octubre, Fiesta Nacional, estuve celebrando mi primer Día del Club de Piragüismo en el pantano de Picadas. Nos desplazamos unos 40 palistas divididos, según mi monitor, en tres grupos: los profesionales de competición, los niños y los mayores (y soltó una leve carcajada. Los mayores éramos nosotros, claro. Realmente mi monitor se refería a los fondistas).

Las piragüas del Club de Kayak en el pantano de Picadas
Como no me había enterado de la división de grupos cuando llegamos al pantano, resulta que al entrar en el agua me uní por despiste al equipo de competición. Empezaron a remar como bestias y, lógicamente, me quedé el último en cuestión de segundos, una posición que es bastante incómoda cuando tienes sentido del ridículo.
Pensé en mis adentros que dónde diantres me había metido, quiénes eran estos tipos del kayak, qué bebida energética-proteica se habían bebido y, con el fin de evitar más ridículo, qué podría hacer en una situación así: si ir a mi bola o salirme del pantano.

Entonces fue cuando divisé a unos cien metros al grupo más joven. Estos iban más tranquilos, así que me dirigí hacia ellos en un plan más aliviado. Pero estos, al contrario de la línea recta que trazaba el grupo de competición, se perdían en todas las direcciones en un sinsentido. Incluso alguno le atizaba con la pala al otro. Vamos, que se paleaban en la cabeza para desequilibrarse entre ellos. Un juego que para ellos resultaba muy divertido pero que para mí no tenía ni la menor gracia teniendo el cuenta del riesgo al que me enfrentaba si volcaba en las frías aguas del pantano.

Cuando volví a preguntarme en mis adentros que dónde diantres me había metido, quiénes eran estos tipejos del kayak, etc y etc... de pronto escuché la llamada de mi monitor: "El grupo de la promoción, que me siga".

El grupo de la promoción, ¡mi grupo! Estaba salvado. Caí en ese momento en que, efectivamente, la expedición al pantano estaba formado por 3 grupos distintos.

Lo llego a saber antes...

Pues bien, el grupo al que pertenecía estaba compuesto por ocho palistas cuyo objetivo en el lago era recorrerlo a una velocidad constante, con el mismo ritmo, siguiendo el transcurso del río durante quince mil metros.

Así, cada grupo tenía una función: el de competición, como velocistas, recorrer una distancia corta con rapidez; nosotros, como fondistas, recorrer una larga distancia sin detenerse; y los niños simplemente jugar para quemar calorías y dejar a sus padres vivir en paz un par de horas, jajaja. No es cierto, los más jóvenes estaban aprendiendo a equilibrarse.

Me imaginé que si en lugar de individuos fuéramos átomos, yo hubiera sido un átomo errante en los dos grupos anteriores. El átomo defectuoso de una enorme molécula.

Voy a tener que leer menos libros de física.

Socios del Alberche Kayak Club
El caso es que el trabajo en equipo tiene sus frutos. No hay ningún estudio que lo dude: los resultados que se alcanzan en grupo es superior a la suma de las acciones de los individuos por separado.

Ocurren dos fenómenos en el trabajo en equipo: uno, se consigue una fortaleza mayor: La unión hace la fuerza. El efecto sinérgico es muy importante: una cerilla se parte fácilmente por la mitad, pero si unimos 6 cerillas, es prácticamente imposible partirlas. El otro fenómeno es que, debido a esta sinergia, cada individuo del grupo mejora en sus capacidades y se obtiene una mayor efectividad. Todos ganan.

Si yo me hubiera quedado con el primer grupo, el de competición, habría terminado alcanzando una velocidad mayor que si hubiera navegado solo. Quizás no hubiera superado a ninguno de los palistas (todo a su tiempo), pero sí habría desarrollado una mayor fortaleza.

En cambio, si me hubiera integrado en el segundo equipo, el de los niños, hubiera terminado con un gran equilibrio, y esto me hubiera llevado a desarrollar un perfecto dominio en las técnicas de piragüismo.

En mi equipo, en cambio, se desarrolla la resistencia, por lo que obtengo los resultados que se persiguen, tal como ocurriría en los anteriores casos.

El efecto de mejora en todas esas situaciones está relacionado con la prospect theory del psicólogo Nobel Daniel Kahneman. Esta teoría de las perspectivas estudia cómo las personas toman sus decisiones evaluando las potenciales pérdidas y ganancias. En una de las interpretaciones, llamada aversión a la pérdida, concluye en que los individuos temen más ser el último que la posibilidad de ser los primeros. Por tanto, la motivación se desprende más en un entorno de pérdidas que de ganancias.

Esto es, si ganamos en una competición nos producirá una sensación positiva; pero si quedamos últimos, nuestra sensación será tan negativa que impactará más que la positiva.

En mi equipo remamos en grupo formando pelotón, unos más adelantados que otros. Pues bien, cuando vas el último tienes esa sensación negativa de Kahneman que quieres evitar. Lo cual te esfuerzas y aceleras para adelantar al que inmediatamente sigues. Como éste ve que tú le vas a adelantar, se esfuerza por acelerar el ritmo, lo cual este avance le afecta al antepenúltimo, que también acelerará para que nadie le alcance.

Al final todos avanzan más rápidos para evitar ser el último y tener esa sensación negativa. Con esto conseguimos uno de los dos efectos del trabajo en equipo: el que individualmente mejoremos en nuestras capacidades obteniendo una mayor efectividad.

Como consecuencia de lo anterior, ninguno de los kayistas va a tomar la decisión de detenerse; pues eso significaría abandonar ante la mirada del grupo. Toca resistir, no queda más remedio. Si no se gana, no pasa nada, pero se evita ser el último; la sensación negativa sería desoladora.

Como resultado, el equipo acaba su entrenamiento tras haber realizado un largo recorrido por el lago sin detenerse y a un ritmo bien acelerado. Es el otro efecto del trabajo en equipo: esa unión que hace la fuerza.

Como decía Ray Kroc: "Ninguno de nosotros es tan bueno como todos nosotros juntos".

Con la sinergia, 2 más 2 sí son 5.

martes, 1 de octubre de 2013

Determinismo y libre albedrío (2 de 5): física cuántica

Decía Sir James Jean: El Universo empieza a parecerse más a un gran pensamiento que a una máquina. Y con esta frase doy entrada de nuevo al enfrentamiento entre el determinismo y el libre albedrío.

En el libre albedrío empezaríamos a pensar en la posibilidad de modificar el transcurso de nuestras vidas, de nuestra hoja de ruta. Movilizaría en cierto modo a ese hombre apalancado en su sillón esperando a que pase su vida supuestamente escrita, y empezaría a cambiar: Si quieres que sucedan cosas distintas, deja de hacer siempre lo mismo.

En la película El curioso caso de Benajamin Button se produce el accidente de una mujer al ser atropellada por un taxi (casualmente una acción similar al filme La Máquina del Tiempo comentada en la entrada anterior, aunque en este caso con mejor suerte al no perder la vida) y el narrador comenta que dicho accidente se pudo evitar si no hubieran ocurrido determinados sucesos secuenciales. El protagonista principal se decía: "Si tan sólo una cosa hubiera ocurrido de otra forma, si ese cordón no se hubiera roto o ese camión se hubiera apartado segundos antes, o ese paquete hubiera estado envuelto porque la dependienta no hubiera roto con su novio, o ese hombre hubiera puesto la alarma y se hubiera levantado 5 minutos antes, o ese taxista no se hubiera parado a tomar un café, o esa chica no se hubiera dejado el abrigo y hubiera cogido el taxi anterior,... Daisy y su amiga habrían cruzado la calle y el taxi habría pasado de largo", pero esa concatenación de acciones sí ocurrió, lo cual desencadenó el fatídico accidente.

Es una clara muestra de indeterminismo. Son hechos que se relacionan unos con otros, como en el determinismo, pero indicando que cada uno de estos hechos pudieran haberse evitado, eran decisiones que tomaban los actores de forma deliberada, no había nada que les obligara a hacer una cosa u otra, hasta que todas ellas confluyen en la casuística. Existe por tanto, en esta narración, distintas posibilidades de elección. Pudiera haberse evitado la catástrofe si se hubiera tomado cualquier otro rumbo. Cuestión de segundos en cualquiera de todas esas acciones.

¿Somos pilotos de nuestro destino?

El psicólogo y premio Nobel de Economía Daniel Kahneman hablaba de atajos heurísticos, donde los individuos tomaban decisiones en entornos de riesgo e incertidumbre fuera de los principios básicos de la probabilidad.

A principios de siglo XX empezó la física moderna a desplazar a la clásica, o al menos a hacerla dudar de todo. La mecánica cuántica entraba por una puerta de desconcierto sorprendiendo a los científicos: y es que a nivel del macrocosmos toda la naturaleza seguía una regla, pero a nivel cuántico, subatómico, surgieron las primeras ideas de incertidumbre.

El problema es todavía más complejo: en el mundo cuántico todas las probabilidades se dan al mismo tiempo. No es que se dé una u otra, es que se dan todas, como si fueran universos paralelos. En el ejemplo del juego del billar, las bolas estarían en todas partes a la vez, todas las posibilidades tendría lugar. Solamente existe una posibilidad de determinar la posición exacta cuando el objeto es observado.

Albert Einstein, ante la incredulidad de la nueva física, lanzó su famosa frase: Dios no juega a los dados. A lo que Bohr le contestó: Albert, no le digas a Dios lo que debe hacer.

Extrapolar este fenómeno a nuestra vida cotidiana es más difícil. Digamos que como nuestras acciones son vistas, vividas, experimentadas, entonces existe sólo una posibilidad. En todo caso, siendo una sola, el mecanismo pudiera ser similar y nos encontraríamos ante múltiples decisiones posibles y un sólo camino a escoger: el seleccionado por nosotros mismos. No hay determinismo. No hay libro escrito. Las páginas están en blanco y se escriben a medida que recorre el tiempo. Pero esto no determina que seamos nosotros los que escojamos los resultamos.

En resumen, a nivel cósmico todo está predeterminado. Sabemos lo que ocurrirá en el Universo, en su manía programada de continua expansión, sin la necesidad de asistir al final; por mucho tiempo que el ser humano viva, sufra, sienta... al final terminaremos extinguiéndonos. A nivel micro, las partículas elementales como los electrones, los quarks y los fotones, siguen un camino de incertidumbre, no escogen una ruta: están en todas ellas a la vez. Formando parte de estos dos mundos, las vivencias del ser humano no parecen estar predeterminadas, hacemos las cosas completamente al azar, pero estas actuaciones humanas de libre albedrío no pueden elegir ni el resultado final de nuestras acciones ni, a nivel macro, frenan el recorrido del cosmos expansivo y caótico. Ni siquiera somos capaces de detener el envejecimiento ni evitar la muerte. (*)

Aclarado estos dos mundos antagónicos, el macro y el subatómico, no queda más remedio que preguntarse por qué el ser humano, inmerso en las propiedades físicas de estos dos mundos, tiene la capacidad de entender la naturaleza programada; nosotros, unos seres imperfectos con influencia cuántica en una mundo físico establecido. Es como si la propia naturaleza quisiera ser consciente de sí mismo a través del cerebro de los humanos. Esto nos dota de una importancia sublime.

Y aquí entraríamos de lleno en lo que se ha llamado el problema duro de la conciencia, el mayor enigma de la ciencia y la filosofía, el misterio de la existencia de la mente humana, una masa encefálica con la capacidad de pensar y que puede llegar a entender el funcionamiento de la propia naturaleza y, por tanto, entenderse a sí mismo, de dónde procede, por qué vive, por qué piensa.

¿Cómo es posible que seamos conscientes de nosotros mismos a través de una masa que funciona a base de partículas elementales como electrones y quarks?

*Nota: en un futuro próximo, con el proyecto Iniciative 2045 de la Universidad de la Singularidad, seremos capaces de transferir nuestra mente en una máquina inmortal. Nos convertiremos en avatares y nuestros pensamientos serán eternos.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Determinismo y libre albedrío (1 de 5): física clásica

Pasó porque venía escrito, no hay nada que hacer, dijo una mujer a su hijo dejando deslizar una lágrima por la comisura de sus labios.

Para muchas personas todo aquello que les acontece viene predeterminado. Si ha ocurrido es porque tenía que ser así, no hay más que pensar.

La vida, por tanto, estaría desarrollada como si de una novela se tratase, cada uno de nosotros somos meros actores en sus páginas. Es un libro impreso, nadie puede cambiar los acontecimientos y el desenlace último es el que hay y punto. Es incompatible con el libre albedrío.

En la física clásica podemos calcular con exactitud la velocidad y trayectoria de una bola de billar al golpearla con cierta fuerza con el taco del palo. Si repetimos el golpe exactamente igual al anterior, obtendríamos el mismo movimiento, la misma trayectoria.

Así funciona el cosmos y todo lo que en ella contiene. Los hechos estarían enlazados unos con otros lo que determinarían todas las acciones futuras. Es una máquina con un engranaje perfecto. Así se pensaba en el mundo físico antes del siglo XX, todo surgía de nuestra observación cotidiana del mundo que nos rodea.

Las personas con mentalidad determinista defienden la idea de que el ser humano funciona igual que una máquina: nuestro pensamientos, nuestras acciones, ya vienen establecidas, y sigue un proceso encadenado donde los engranajes se ajustan a la perfección.

Alguna vez hemos deseado volver atrás en el tiempo para corregir algún acontecimiento o para volver a ver a ese ser querido que hemos perdido.

En la película La Máquina del Tiempo el protagonista, Alexander, se declara a su novia Emma y le regala un anillo de compromiso. El momento romántico se rompe al aparecer un ladrón entre los arbustos amenazándoles con un arma: les roba la cartera, los guantes y un reloj de bolsillo de Alex. Quiere también el anillo, pero ella se niega provocando un forcejeo entre ambos y disparando accidentalmente a la chica. Transcurren cuatro años. Alex se siente culpable de su muerte. Ante tanta desesperación, su amigo David Philby intenta consolarle: "Tú no tuviste la culpa", a lo cual Alex responde irónico: "No, no tuve la culpa, quizás debería culpar a la ama de llaves por recoger el anillo de la joyería, o al joyero por fabricarlo, o al pobre desgraciado que arrancó la piedra de la tierra, o culparte a ti por presentarme a Emma aquel día". Su amigo insiste: "Alexander, nadie puede cambiar lo ocurrido". Alex le desafía: "No, te equivocas, porque yo lo cambiaré."

Durante esos cuatro años los dedicó a inventar una máquina del tiempo para regresar al pasado y modificar la escena de la muerte de Emma. Pero cuando regresa a esa escena, la chica vuelve a fallecer, esta vez atropellada por un carro. Él vuelve a lamentarse desconsolado: "¿Por qué no puedo cambiar las cosas? Podría regresar un millar de veces, y la vería morir de mil maneras."

Estaba predeterminado. Así venía escrito en su libro de la vida.

El cosmos sigue un movimiento de expansión tan estrictamente calculado que se conoce incluso el tiempo necesario para que se extinga todo: se apaguen las estrellas, no haya energía ni ninguna fuerza gravitacional posible y la naturaleza llegue prácticamente a su fin, en un estado de entropía absoluta, dentro de millones de años.

Si el mundo macrocósmico es así, el ser humano debería funcionar de la misma manera, no puede ser que nosotros, seres minúsculos en comparación con el cosmos, seamos dueños de nuestro propio destino e incluso dueños de la naturaleza misma como si fuéramos pequeños dioses.

Pero si en el comportamiento humano este fenómeno de determinismo se demostrara a ciencia cierta, seguramente una ingente cantidad de personas dejarían de hacer cosas interesantes; éstas se dejarían llevar por los acontecimientos. Total, no se puede cambiar nada, y si algo cambia, es porque estaba destinado a que así ocurriera, sean o no ellos los actores de este cambio.

El destino es inamovible, dirían.

Pero, ¿realmente la acción humana es tan determinista como la naturaleza dicta? ¿Y si la naturaleza no fuera tan predecible?

Retomando la película La Máquina del Tiempo, la conclusión a la que se llega es que no podemos cambiar nuestro pasado, pero sí el rumbo del futuro. ¿Cómo podemos cambiar el rumbo del futuro si siempre vivimos el presente?

Comienza el siglo XX... y con ella la incertidumbre de la física cuántica, que nos revelará algo verdaderamente desconcertante.

(continúa en la entrada: Determinismo y libre albedrío II)

domingo, 22 de septiembre de 2013

Desayuno con Partículas

Y aprovechando la entrada anterior, donde recomendaba el recién publicado libro El universo de Ulises, quisiera reseñar otra obra de temática científica, con un lenguaje y tecnicismo apropiado para cualquier humano, de la doctora en Física Cuántica Sonia Fernández-Vidal.

Se trata del libro Desayuno con partículas, publicado en abril de este mismo año. Un ensaño donde se explica de una forma fácil de entender la división entre la física clásica y la moderna, y se adentra con una profundidad literaria en la mecánica cuántica y la relatividad, es decir, sin necesidad de utilizar fórmulas matemáticas que entorpecerían la dinámica novelística.

Lo que llama la atención de esta obra no es sólo la facilidad de lectura y sus bien formulados ejemplos en un tema tan escabroso, sino que lo mezcla con fábulas, historias, pensamientos filosóficos, haciendo que su lectura te haga pensar no sólo en la extraña y desconcertante física cuántica, sino también en nuestra vida cotidiana.

Merece la pena el desayuno.

sábado, 21 de septiembre de 2013

El universo para Ulises

El libro hace un recorrido por la ciencia de una manera detallada y fácil de entender. De hecho, está escrito pensando en su hijo de 5 años para que lo lea cuando se haga mayor. El libro se promociona con una frase de la periodista española Gemma Nierga: "El Universo para Ulises es a la ciencia lo que en su día fue El Mundo de Sofía a la filosofía".

Desde luego es una buena comparativa, y realmente merecida. El Mundo de Sofía es otra obra espectacular del noruego Jostein Gaarder, muy completa en sus narraciones sobre la historia de la filosofía y que fue llevada a la pantalla grande en 1999. Yo la empecé a leer cuando salió a la venta, en unos días detuve la lectura, un tiempo después retomé la lectura, luego la volví a dejar, la retomé, la dejé y así casi sempiternamente, ya que aún no la he finalizado y ya han pasado varios años ¡No sé por qué diantres no termino de leérmela!

El universo para Ulises quizás no llegue a ser una referencia como lo es El Mundo de Sofía, no porque no tenga calidad, que la tiene y mucho, sino porque le falta el atractivo novelístico que sí utilizó Gaarder  (a pesar de que no me la termino de leer) haciendo parte activa a una niña, la protagonista, en un mundo mágico.

Ojalá me equivoque, porque la obra es muy buena.

Es un libro que gusta de leer, se disfruta gracias al lenguaje sencillo del autor Juan Carlos Ortega, que demuestra una claridad de ideas en la temática y una facilidad encomiable de hacer fácil lo posiblemente complicado de entender. Es un libro, en definitiva, que engancha.

En sus páginas conoceremos a Demócrito, que se atrevió a decir que todos los puntos del cielo eran estrellas lejanas formando la Vía Láctea pero al que nadie creyó; un Eratóstenes que descubrió que la Tierra era redonda; a Aristarco de Samos y su idea de que la Tierra giraba al rededor del Sol, pero que ya se encargaría Aristóteles y Ptolomeo para seguir promoviendo el geocentrismo y tuvieran que pasar dos mil años para retomar el heliocentrismo; a un super tímido a nivel extremo llamado Henry Cavendish, quien demostró la existencia de los átomos; y a otros archiconocidos como Kepler, Galileo, Dalton, Rutherford, Einstein,... y un largo etcétera, explicándonos desde lo más diminuto, a nivel cuántico, hasta lo más grandioso, el Universo.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Franquicias Low Cost (II)

Cuando en la entrada anterior comentaba sobre la repetida intervención de Barbadillo & Asociados, me refería a que ya estuve en una presentación de esta consultora de franquicias meses atrás, y los slides del powerpoint eran exactamente los mismos (evidentemente no venía a decir cosas distintas).

En definitiva, la presentación de la consultora Barbadillo fue muy didáctica.
Los elementos esenciales de las franquicias

Como no lo he definido todavía y estamos en la segunda entrada de blog sobre las franquicias low cost, pasaré a explicar esta modalidad:

Una franquicia low cost es simplemente una franquicia de bajo coste cuya inversión total no supera los diez mil euros, lo cual no suele requerirse maquinaria de producción y, en muchos casos, ni siquiera un local para desempeñar el trabajo; en la mayoría de ellos no se ofrecen productos, sino servicios.

Según Barbadillo, se deben cumplir una serie de elementos esenciales que nos permitirá distinguir entre una franquicia y otro modelo de negocio:

- La existencia de un franquiciador (es la marca, la central de franquicia) y un franquiciado (el interesado en usar, explotar, la marca).

- Independencia jurídica y financiera entre ambas partes: es decir, que el franquiciado es el responsable de la financiación de su proyecto, y jurídicamente son personas distintas.

- Relación intuito personae: esa independencia es sólo jurídica y financiera, puesto que la relación personal y de confianza se mantiene hasta el último día. La relación entre personas la traduce Barbadillo al latín: intuito personae, porque así queda más elegante. Es el franquiciador quien selecciona a la persona para gestionar uno de sus puntos de venta.

- Concepto empresarial completo y probado. Se debe testar si realmente está funcionando el negocio, que al menos tenga una unidad piloto, esto es, una unidad propia funcionando durante al menos un año antes de promover su franquicia. Es importante comprobar si la franquicia tiene un plan de negocio.

- Transmisión de conocimientos, el famoso know how o saber hacer. Debe ser secreto, sustancial (se debe referir a la actividad principal del negocio, no a una parte residual) e identificable, es decir, debe poderse plasmar en los manuales operativos del sistema, que es la base documental que se le entrega al franquiciado: Manual de procedimiento (pautas operacionales) y el Manual de relación entre la central de franquicia y los franquiciados.

- Otros elementos esenciales son: el apoyo al franquiciado, el control de la red de franquicias y la formalización de un contrato escrito.

La intervención de Barbadillo & Asociados fue, insisto, muy instructiva.

Franquicias Low Cost (I)

Hoy tuvo lugar, en el Centro de Emprendedores de la Comunidad de Madrid, el taller sobre Fomento del Autoempleo mediante Franquicias Low Cost. Evento organizado por la Federación Iberoamericana de Empresarios y Comerciantes en España (FIBECE).

En la mesa los representantes de cada franquicia low cost
Empezó hablando un viceconsejero de la Consejería de Empleo, Turismo y Cultura de la Comunidad de Madrid para introducirnos a los asistentes en el mundo de las franquicias low cost, del emprendedor y, de paso, valorar el esfuerzo que está haciendo la Comunidad para apoyar el autoempleo y el emprendimiento (rebajas fiscales para emprendedores, ventanilla única, la Ley de Emprendedores aprobada hoy definitivamente; microcréditos con Microbank, el banco social de La Caixa,...). Y como no podía ser de otra manera, añadiendo una frase esperanzadora que no he dejado de escuchar desde que nos metimos de lleno en la crisis económica y financiera: "Estamos al final de una terrible crisis" (similar a los brotes verdes).

Evidentemente quien habla se dedica a la política (y por ende, tiene el mismo discurso anquilosado de vulgar político en su mente). El humano político está hecho de una pasta diferente, extraña diría yo, repelente más bien.

¿Y qué hace un funcionario en temas empresariales? Pues porque resulta que, según declaró durante la clausura del evento, se consideraba por encima de todo empresario desde los ocho años de edad. Y al igual que suele ocurrirle a los docentes de master con el Síndrome del Yocente, empezó a hablar de lo activa que había sido su vida. Supongo que con la intención de causar admiración en el auditorio. Tal vez sí lo causara en algunos y yo no debería de reprocharle su intervención, pero se equivocó al decir orgulloso que nunca había pedido una subvención ni pagado por una franquicia. Decirlo en un taller que se trataba de franquicias y en representación de una consejería que ofrece subvenciones, es quizás meter la pata.

Vaya, me he levantado crítico con el pobre hombre, cuando en realidad no lo hizo del todo mal. A favor de sus comentarios (dejó caer algunos esbozos interesantes), me gustó la recomendación que lanzó: "Lo importante es tener un cliente para vender nuestro producto y, si no tenemos ningún producto, lo importante sigue siendo tener un cliente: el producto se lo compraremos a otro para vendérselo a él. En la intermediación se gana mucho dinero".

No puedo quitarle la razón.

Tras la presentación del viceconsejero intervino la presidenta de FIBECE, luego la ya repetida aportación de la consultora de franquicias Barbadillo & Asociados a través de la directora de comunicación y, finalmente, la presentación de cinco franquicias Low Cost comentadas por cada uno de sus representantes.

Estas interesantes franquicias fueron: Corporanza Limpiezas Ecológicas y Servicios Integrales, Hexagone, Publibolsy, The Coloured Clap y la empresa Negocios y Networking.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Visitamos la fábrica de Coca-Cola Iberian Partners

Nuestra siguiente visita programada ha sido en las instalaciones de Coca-Cola Iberian Partners, durante la tarde del 10 de septiembre, recién finalizadas las vacaciones. No hay mejor manera para retomar las clases.

Alumnos del Master en Marketing de EUDE
Una actividad más que he podido organizar en nombre de la Escuela Europea de Dirección y Empresa (EUDE), siempre receptiva a organizar eventos, visitas a empresas y todo aquello que pueda ofrecer al alumno para mejorar en su formación de una forma más práctica.

Coca-Cola Iberian Partners es el embotellador en exclusiva de la conocida marca de refrescos. Fue resultado de la fusión de 8 embotelladoras que estaban repartidas entre España, Portugal y Andorra.

También son responsables de las promociones locales, estando presentes en miles de eventos deportivos, culturales y sociales, comprometiéndose siempre con la sociedad y el medio ambiente.

La presentación fue llevada a cabo por la Responsable de Visitas y Relaciones Externas, Silvia Pérez Abad, que nos ofreció información bastante interesante sobre Coca-Cola y el proceso de embotellado que tenía lugar en la fábrica, al que pasamos a ver finalmente.